Rodrigo Rey Rosa es uno de los narradores contemporáneos más originales dentro de la literatura guatemalteca. Es difícil situarlo dentro de una tradición literaria guatemalteca, o aún dentro de una tradición literaria latinoamericana. Por algo coinciden muchos críticos es que Rey Rosa es un narrador “sin patria ni tradición”. La obra de Rey Rosa destaca por su originalidad, sobriedad, ambigüedad y misterio. En mucho de su obra se puede apreciar técnicas de la novela negra, a modo de demostrar la cruda y muchas veces cruel realidad de la Guatemala del principio del siglo XXI.
Según Roberto Bolaño:
Los cuentos de Rodrigo Rey Rosas no los ha escrito nadie en lengua castellana. Antes que él hay grandes cuentistas, incluso un cuentista genial, que es Borges, pero los cuentos de Rey Rosas nadie los ha escrito. Son absolutamente propios. Creo que Rey Rosas es un autor que será estudiado dentro de cincuenta años. Lo tendrán como un verdadero renovador del relato corto. Los territorios donde se mueve son territorios que únicamente le pertenecen a él y a su tradición, a lo que lleva detrás. Porque, desde luego, él no nace sabiendo escribir. (Bolaño, 2000)
La obra de Rodrigo Rey Rosa
Nicasio Urbina
La figura ascendente de la literatura guatemalteca es Rodrigo Rey Rosa (1958), autor de seis libros de narraciones, todos en Seix Barral, la mayoría de ellas ambientados en Guatemala y con alguna incidencia en la cultura centroamericana. Rey Rosa refleja en sus narraciones los problemas y los trabajos del hombre moderno en cualquier parte del mundo. La soledad y la pobreza, la crueldad y la locura, el sexo y la tortura, todos temas que encontramos en la literatura nicaragüense, mexicana o francesa, pero que en Rey Rosa han encontrado a un brillante expositor.
Los cuentos de Rodrigo Rey Rosa en "Ningún lugar sagrado" (1998) son cuentos crueles y extraños. La mayoría de los cuentos están ambientados en Nueva York, con personajes marginales de la sociedad y temas que inciden en la pobreza, la delincuencia, el esoterismo, los círculos poéticos y sus rencillas mortales, el psicoanálisis y el sexo. Un mendigo que vive bajo el Manhattan Bridge, se alimenta de desperdicios y aves que caza, prepara salsas suculentas y convida a los pobres que lo rodean, es asesinado por un amante celoso. Una chica que llega a Nueva York comparte el apartamento con un tipo que resulta ser fanático satánico con delirio de mesías. Un guatemalteco que ha huído de su país asiste a sesiones de terapia y la psicoanalista termina por enamorarse de él, mientras unos agentes secretos lo persiguen para matarlo. En fin, cada una de las narraciones representa una situación crítica, cruel, despiadada, pero Rey Rosa las trata con mucha ironía y mucha destreza, manejando a veces códigos foráneos a la situación, de forma que hay un desfase entre el ambiente evocado por el tema, y las acciones de los personajes. "Elementos", el último cuento de la colección, narra la historia de tres grupos de poetas en Nueva York que se odian a muerte. Las luchas entre los editores, los grupúsculos, los egos, le permiten a Rey Rosa ridiculizar el mundo de las capillas literarias, armar una estructura policial bastante bien urdida, y entregarnos un texto que nos intriga y nos revela los lados más mezquinos de la vida literaria.
En su novela de 1997 "Que me maten si..." Rey Rosa plantea una historia que a la vez combina la novela de espionaje con la denuncia de la violencia política en Guatemala, la sospecha de la trata de niños y la búsqueda de sí mismo. Con la brevedad y economía del lenguaje que caracteriza toda su obra, Rodrigo Rey Rosa nos lleva desde un pueblecito de Inglaterra llamado Fernchurch, hasta Chajul, en el altiplano guatemalteco, la tierra de Rigoberta Menchú, porque Lucien Leigh, novelista y escritor inglés quiere ver el lugar donde mataron al hermano de Rigoberta. En un segundo viaje de Leigh a Guatemala, para investigar un orfanato acusado de trata de niños, Leigh muere en un supuesto accidente donde se hundió la lancha en la que viajaba. Emilia es una chica guatemalteca que hace amistad con los Leigh y es quien finalmente va a esclarecer el crimen de Lucien. Ernesto es un joven guatemalteco, ex militar, que ahora ha regresado a la vida civil, conoce en la Universidad a Emilia y empieza una relación con ella, pero es misteriosamente asesinado. La trama de esta novela es intrincada y hay vacíos muy grandes en la información. Hay largas pausas y silencios en los que ocurren las cosas más importantes de la novela: la muerte de Ernesto por ejemplo, el naufragio de Lucien y el asesinato de Emilia, ocurren en momentos no representados en la narración, en los vacíos o los blancos del texto. Nos enteramos de estos eventos por las conversaciones que los personajes tienen en un tiempo posterior a los hechos, y nunca escuchamos una explicación o recuento de los detalles. Esto aparentemente no tiene mucho sentido, hasta que lo ponemos en el contexto de la sordera de Lucien y sus audífonos. Lucien ha modificado sus audífonos y los ha convertido en micrófonos que usa en sus investigaciones y espionajes. La señal de los audífonos no es constante, sino que va y viene permitiendo escuchar porciones o segmentos de ellas, pero no la comunicación completa. Es decir, que hay espacios vacíos o blancos en esas comunicaciones, similares a los que encontramos en el discurso de la novela. Una vez más entonces tenemos la estructura de la comunicación interrumpida, fragmentada, cargada de estática, de ruido. El ruido semiótico que entorpece la comunicación, el silencio. En la primera sección de la novela que consta apenas de tres páginas, Lucien Leigh dice: "Él siempre había estado a favor de las malas comunicaciones"(8).
Considerando todo lo anterior yo propongo esta tesis: "Que me maten si..." está construida en base a un sistema de malas comunicaciones, de mensajes interrumpidos e incompletos, comunicaciones suspendidas en el vértice de lo indecible. Su mismo título confirma esta tesis. "Que me maten si..." Mensaje interrumpido por algún elemento exterior inaplazable, mensaje interrumpido por la muerte o la violencia. Muerte también presente en el título interrumpido, en los puntos suspensivos que reemplazan al predicado del título. Dos misterios fundamentales de la novela, dos elementos que la estructuran por dentro y por fuera. Las malas comunicaciones, la muerte, el discurso interrumpido por la estática, por una mala alineación del satélite, por la violencia.
La mala comunicación es el problema principal de nuestras naciones, es el mal que está en la base de los fracasos políticos y los problemas personales. Mala comunicación que permite la corrupción y la estafa, mala comunicación que termina por minar las amistades y los amores. Me parece que la novela de Rey Rosa encierra una enseñanza muy importante que todos debemos aprender.


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